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Ben Acornley, director creativo de Applied Wayfinding

“El diseño inclusivo y la accesibilidad estan en el centro de todo lo que hacemos. Nuestro punto de partida es: cuanto más accesible sea para el máximo posible de gente, mejor”

Procedente del diseño editorial, Ben Acornley es socio y director creativo de Applied, una de las consultoras de diseño más grandes del mundo. Entre sus especialidades se encuentran la comunicación interactiva, la señalización, la accesibilidad urbana y los sistemas y entornos. El alcance de su labor incluye diversas disciplinas, entre las cuales la creación de mapas y planos, el diseño digital y editorial, la creación de marcas y el diseño de productos. El estudio ha firmado proyectos como ‘Londres accesible’ para la autoridad del transporte a la capital británica, Transport for London, entre otros grandes sistemas de señalización en ciudades como Nova York, Shanghai, Seül, Toronto, Doha, Dublín, Glasgow y Vancouver. Trabaja siempre poniendo el foco en las personas y la usabilidad.

P.- ¿Dónde situarías vuestra empresa en relación al diseño inclusivo y la accesibilidad?

R.- El diseño inclusivo y la accesibilidad estan en el centreo de todo lo que hacemos. Somos una empresa de diseño, pero no nos quedamos con la cuestión estética: a partir de la experiencia del usuario ajustamos el desarrollo del producto para assegurar que funcione. Afinamos hasta el último detalle. La información que facilitamos en el ámbito del transporte, ya sea online, impresa o en un soporte físico, tiene que llamar la atención del usuario y juega mucho, por lo tanto, con la parte visual. Los mapas contienen información detallada y la accesibilitdad es importante.
A veces nos encargan versiones accesibles de un proyecto, como mapas accesibles o información en formato audio. Nuestro lema siempre es: cuanto más accesible sea para el máximo posible de gente, mejor. Por eso hacemos versiones impresas de grandes dimensiones o con un mayor contraste. En Leeds hicimos mapas simplificados para usuarios con dificultades de aprendizaje, y  el acceso con silla de ruedas es importante siempre. En el espacio público las cosas tiene que estar pensadas para el máximo de gente posible y tienen que ser lo más inclusivas posible.

P.- ¿Cómo es que pusisteis la perspectiva inclusiva en el centro de vuestro trabajo?

R.- Los miembros del equipo tenemos bagages diversos: planos de transporte, diseño editorial, diarios, revistas, señalización… Al final, lo que hacemos todos es facilitar información y adaptarla a los usuarios. Nuestro estudio es único en diversas disciplinas. ‘Bristol Legible City’ [Bristol, ciudad accesible], el primer proyecto urbano de mapas y sistema de indicaciones para peatones, acercó a nuestro director creativo, Tim, a un ámbito de trabajo muy específico. Mi enfoque era similar. Nuestros principales proyectos, como por ejemplo ‘Legible London’ [Londres accesible], para la autoridad del transporte de Londres, nos han marcado mucho. Tenemos más que ver con la señalización que con el diseño de la información, pero siempre nos hemos decantado por la vertiente más funcional del diseño gráfico. Las instituciones públicas han de asegurar la accesibilidad. No se trata de diseñar porque sí: todo pasa por la funcionalidad.

P.- ¿Es el diseño inclusivo un nuevo campo para explorar dentro del mundo del marketing y la publicidad?

R.- Sin duda. Hoy todo el mundo lleva mapas en el móvil. La tecnologia no deja de avanzar y permite ofrecer datos centralizados de diferentes maneras a personas diversas: visualmente, mediante pantallas, en monitores fijos o en formato audio. Nos encontramos delante de una enorme oportunidad.

P.- ¿Crees que las instituciones públicas y privadas son suficientemente conscientes de la importancia de la inclusión y la accesibilidad? 


R.- Los clientes públicos, sí. Los responsables de accesibilidad aseguran que se cumplan los requisitos. En el caso de los clientes mercantiles, la accesibilidad no siempre forma parte de su imaginario. Los clientes públicos tienen que satisfacer a la comunidad de manera transversal. Las compañías aéreas tienen un enfoque más comercial, pero Aviación Civil establece como se ha de proporcionar la información. El decalage entre el sector público y el privado está canviando. La inclusión y la accesibilidad son cada vez más atractivas y demandadas.

P.- ¿Es la legislación efectiva? ¿Se debería hacer más en este terreno?

R.- Nosotros nos esforzamos mucho por cumplir con la ley contra la discriminación hacia las personas con discapacidad. Nos marca la pauta respecto a cómo presentar la información, pero puede ser demasiado rígida en cuestiones como la impresión de materiales, por ejemplo. No se puede hacer todo con un cuerpo de letra 14, hace falta un denominador común. Se trata de buscar el equilibrio, diseñar para que las cosas sean perfectas para todos es imposible. Siempre hay unas limitaciones de tiempos y dinero. No estoy seguro de que las leyes tengan que ser más estrictas; establecer una orientación o una política general es mejor que fijar estándares gráficos específicos.
Muchos estudios querrían cumplir con los estándares, pero no disponen de presupuesto para la fase de pruebas. La accesibilidad forma parte en todo momento de nuestro enfoque, que es muy metódico. Aunque los clientes no pidan accesibilidad, nos avanzamos y les exponemos la lógica de este enfoque. Hasta ahora no nos hemos encontrado a nadie que la rechace. Intentamos incorporar nuestra experiencia en todos los proyectos que hacemos, aunque a veces la realidad comercial va en la dirección contraria.

P.- ¿Podrías poner algun ejemplo de buenas prácticas o modelos a seguir? 


R.- El Servicio Nacional de Salud es una fuente de buenos modelos. Nosotros hemos aprendido de muchos de sus proyectos. Un responsable de accesibilidad nos enseñó que con los mapas no hay suficiente con el contraste de colores, sino que hace falta pensar en diversas discapacidades, como por ejemplo la visión tubular. Todo lo que hacemos lo probamos con persones daltónicas. En Leeds, el hecho de trabajar para personas con dificultades de aprendizaje significaba que en los mapas hacían falta más pistas visuales: historietas gráficas, un mapa simplificado para ayudar a entender los paneles visuales complejos. O, en el caso de los usuarios con silla de ruedas, teniendo en cuenta que en Leeds hay muchas pendientes, hacía falta pensar en grupos específicos que necesitan mapas donde aparezcan las rutas más accesibles para llegar a determinados edificios.

P.- ¿Qué papel juega el usuario en el diseño de productos o servicios accesibles?

R.- Se ha de implicar a la gente en cosas que normalmente no harían. Ofrecer puntos de entrada, la información adecuada en el momento oportuno para no saturarla. Muchos proyectos evolucionan hacia la presentación de información en formato digital. Es el futuro: contenido centralizado. Pero la información digital no siempre es la respuesta, la ayuda física también puede ser importante. La autoridad del transporte de Londres entrega mapas impresos y coloca otros de grandes dimensiones en el exterior de las estaciones, por ejemplo.
El contexto es importante. Los paneles fijos en la calle son útiles y valiosos en lugares como Londres. La gente siempre acaba consultando ‘Legible London’: con el mapa o el móvil en la mano, ven que tienen delante y confían en la información que se les proporciona. Facilitar que las personas desarrollen sus mapas mentales es algo de gran valor. La gente se relaja, explora, dedica un tiempo y vuelve. Si se encuentra con barreras que obstaculizan la información, no volverá.

P.- ¿Cómo cuantificarías los resultados obtenidos mediante este enfoque en relación al esfuerzo o la inversión realizada?

R.- Hay un beneficio realmente estratégico que es muy dificil de monetizar o cuantificar. Cuesta mucho que los clientes, las organizaciones y las ciudades lo valoren. En Europa hay más tradición que en los Estados Unidos, pero la cosa está cambiando. Ahora, proporcionar información explicativa sobre los lugares para que la gente los descubra se percibe como algo que vale la pena. Cuando una persona se siente cómoda en un entorno, consume, y es por eso que la mayoría de grandes ciudades facilitan esta información, porque perciben que es realmente valiosa a la hora de conseguir que los visitantes sepan qué se les ofrece.

Imagen: “philadelphia explained” by Paula Scher, installation photo by Sam Fritch courtesy of pentagram.

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