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Antonio Espinosa, director de Vilamuseu

“Cuando empiezas a hacer algo accesible, es una espiral: el virus se te mete en el cuerpo y siempre va a más”

Profesor de arqueología además de museólogo, el director del innovador e inclusivo Vilamuseu reivindica el proyecto como revulsivo del desarrollo local de Vilajoiosa, uno de los cuatro pilares del equipamiento, junto con la accesibilidad, la calidad y la interpretación del patrimonio. “Es un motor que vertebra y articula todo el termino municipal; la ciudad se ha impregnado del efecto Vilamuseu”. Citando a Henri Rivière, uno de los padres de la museología, afirma que “se tiene que pensar en las personas y no en las cosas, pero en todas las personas”.

P.- ¿Qué os ha aportado el hecho de incorporar la inclusividad y la accesibilidad en relación al esfuerzo y la inversión que ha comportado?

R.- El incremento del coste es de un 10%, pero muchas acciones son a coste cero y el argumento económico no es excusa porque es un derecho de la gente. A cambio reporta imagen de la institución, prestigio, motivación y satisfacción del equipo, apertura a un mercado del 40% de la población… Ningún museo debería permitirse el lujo de darles la espalda. Recibimos del público más de lo que damos y la satisfacción de trabajar con ellos no tiene precio.

P.- ¿Habéis encontrado obstáculos? ¿Qué papel juegan las instituciones públicas y la legislación?

R.- Hemos encontrado reticencias como “perjudicaréis al resto de la población”, pero es un tópico; esta generación tiene que impregnarse de accesibilidad para superarlo. El papel de las instituciones es fundamental. Si no convencemos a los políticos, no tenemos nada que hacer. Se les tiene que implicar y darles argumentos para que se entusiasmen y presuman de ello. La legislación no ayuda demasiado porque supone una obligación teórica, pero en la práctica los reglamentos no son muy efectivos.

P.- ¿Encontráis fácilmente a expertos en comunicación y diseño inclusivo, con visión innovadora?

R.- Hay muchos expertos en accesibilidad en general, pero aplicada a los museos y al patrimonio, no. Es importante hacer una gran labor formativa porque el papel del técnico es fundamental. Está muy bien contar con las asociaciones y el usuario, pero no es suficiente porque cada uno tiene una percepción diferente, individual, y es el técnico quien tiene que saber encontrar la solución adecuada basándose en su experiencia.

P.- ¿Qué papel juega el museo, especialmente si es inclusivo, en el momento de generar riqueza para el entorno?

R.- El turismo cultural es la primera industria de Europa. Es necesario construir museos que nos enriquezcan como personas para ser más críticos y libres, para conocer el entorno, opinar y disfrutar más de lo que tenemos delante. Los museos deben pensar en los destinatarios como individuos y experiencias, no como cifras de millones de visitantes. En Vilajoiosa, Vilamuseu ha significado un revulsivo, un imán para atraer otros sectores y equipamientos, empezando por la restauración. Es un motor de desarrollo porque vertebra y articula todo el término municipal. La ciudad se ha impregnado del “efecto Vilamuseu” e incorpora la accesibilidad en todas las acciones.

P.- ¿Cómo interviene la comunicación en todo esto?

R.-Lo es todo, porque si haces algo y no vienes, es como no haberlo hecho. La comunicación en todos los niveles tiene que estar preparada para atender bien a cualquier persona. Si no se cumplen las pautas, generas frustración. Si haces algo para todo el mundo le tienes que dar mucha difusión y pensar en ellos de forma integral, poniéndote en su lugar.

P.- ¿Los museos accesibles son la evolución natural de los museos?

R.- Sí, son los museos 3.0 o 4.0. Quien no coja este tren se quedará atrás, porque la sociedad evoluciona hacia el envejecimiento y el respeto a la diversidad. Cuando la gente pruebe un museo accesible no querrá otro que no lo sea porque son agradables, cómodos, amplios, luminosos, legibles, fáciles de entender…

P.- ¿La publicidad tiene en cuenta la diversidad? ¿Podría cambiar clichés y acercarnos al nuevo modelo inclusivo?

R.- La publicidad presenta una sociedad anormal, ideal, que no existe. Toda la comunicación tiene que hacer un viraje e irse adaptando. Si la explosión de la inclusividad que parece estar produciéndose se desarrolla, debemos crear una nueva estética accesible que sea la normalidad.

P.- ¿Cómo repartirías la corresponsabilidad entre los diferentes actores?

R.- La más grande la tienen los políticos, que tienen que legislar y, sobretodo, reglamentar. Pero las normas en la práctica se quedan cortas y hace falta formación y criterios por parte de los profesionales, que tienen el segundo nivel de responsabilidad porque tienen que aplicar la accesibilidad en todo caso por deontología. Las universidades y los colegios profesionales tienen mucho que decir: pueden formar, dar pautas, hacer libros blancos, recopilar buenas prácticas, dar premios… no hace falta dinero, con reconocer la excelencia basta. Las asociaciones de usuarios se dedican a criticar y a hacer presión, y hacen bien. La sociedad tiene el papel de hacer sacar los colores a las instituciones.

Imagen: El mosaico de los peces, uno de los más bellos ejemplos de mosaicos romanos valencianos. Finales del s. III d. C. Más info sobre la pieza aquí.

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